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Los artículos retractados siguen provocando distorsiones en la literatura científica

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Uno de los principios aparentemente sólidos por lo que se sustenta el modelo de revisión por pares es la objetividad en la evaluación de un trabajo y por consiguiente la reducción del sesgo en el examen del contenido de un documento científico. Sin embargo, el modelo no está exento de errores y en algunas oportunidades, las revistas científicas tienen que retractarse de la publicación de un paper debido a que enfrenta una serie de errores metodológicos, de datos o finalmente son un fraude o producto de un plagio.

No obstante, si bien es cierto que las revistas retractan trabajos ¿Estos trabajos finalmente salen de circulación? ¿Las bases de datos académicas que indexan estos artículos toman medidas para retirar estos trabajos? ¿La comunidad científica realmente está prevenida de estos papers? La situación es aún más preocupante cuándo se comprueba que estos documentos siguen recibiendo citaciones.

Para reflejar estos casos tomemos en cuenta dos denuncias hechas en Retractionwatch.com al respecto. En primer lugar, el caso de Scott Reuben que a pesar de haber sido encarcelado por hacer fraguado artículos en anestesiología aún continúa recibiendo citaciones en Scopus.


                                                                                                    Scott Reuben


Reuben pasó 6 meses de prisión en el 2009, condenado por una corte estadounidense, por haber fabricado datos para la elaboración de al menos 25 papers. Al respecto, un trabajo de  Bornemann-Cimenti, Szilagyi y Sandner-Kiesling (2015) demuestra que entre el 2009 y el 2014, este autor recibió 274 citaciones para 20 trabajos y en el 2014, 45% de los artículos retractados fueron citados una o más veces; sólo el 25.8% de los trabajos notificaron que los artículos estaban retractados.

Para visualizar mejor los datos podemos ver el siguiente gráfico obtenido en Scopus:

Como se observa, para el año 2014, los trabajos de Reuben seguían recibiendo citaciones y este año han obtenido 33 citaciones. De igual modo, haciendo una exploración en Scopus se puede comprobar que uno de sus trabajos más cuestionados titulado Preventing the development of chronic pain after orthopaedic surgery with preventive multimodal analgesic techniques aparece en la base de datos si ninguna notificación:



A pesar de la comprobación hecha acerca del fraude de este trabajo, cualquier investigador que no conozca la historia de Reuben cae en la trampa y sigue citando un trabajo altamente cuestionado. 

Otro caso de ejemplo, es lo sucedido con Naoki Mori, biomédico especializado en investigación contra el cáncer, que ha recibido 19 retractaciones a sus trabajos publicados en diversas revistas de prestigio de su campo. Uno de sus trabajos titulado Transactivation of CCL20 gene by Epstein–Barr virus latent membrane protein 1 ha recibido 10 citaciones en Scopus:


Ante esta situación, cabe preguntarse qué hacer para enfrentar esta situación. En realidad, las soluciones al problema se hacen más dificultosas si se dejan al criterio del investigador saber si lo que está citando realmente es válido o no. En este caso, el autor de un paper puede revisar 2 recursos buenos para estar enterado de las retractaciones:

El primero notifica constantemente acerca de todos los artículos que son rectractados en diversos journals a nivel mundial aunque su atención se enfoca a revistas de alto impacto. El segundo es un sistema de revisión por pares abierto y público donde se somete a una revisión post un artículo o un pre-print. Lo interesante de este recurso es que está siendo utilizado no solo por comités editoriales sino también por diversas instituciones de investigación para comprobar malas conductas científicas.

El otro camino debe ser que las bases de datos trabajen de forma más coordinada con las editoras de las revistas para que un trabajo retractado lleve un rótulo especial que notifique a un investigador de los problemas que tiene un documento. 

El problema es que estos sistemas funcionan muy bien para campos relacionados a las ciencias experimentales pero ¿Qué sucede para el campo de las ciencias sociales y humanidades? Lamentablemente, se presenta nuevamente un rezago en este sentido y no hay alternativas que permitan revisar si un artículo es retractado o no aunque para el campo de la economía si hay una evaluación activa.

El debate está abierto y solo queda continuar bregando contra los múltiples problemas que enfrentan los autores en la actualidad a quienes se les ha puesto una responsabilidad adicional: comprobar que tipo de trabajos están citando y si finalmente en vez de alentar la investigación científica están siendo parte del fraude.